Conoce la importancia y significado del bautismo cristiano.
El bautismo y la cena del Señor, son actos de fe y unión con Cristo. La diferencia entre estos es que el bautismo se ejecuta una sola vez, al comienzo de la vida cristiana; mientras que la Cena del Señor se repite una y otra vez durante la vida del creyente. La razón es que el bautismo es el primer acto público de fe mientras que la cena del Señor es la renovación de esa decisión. En cuanto al bautismo creemos lo que sigue:
EN CUANTO A SU NATURALEZA
Creemos que el bautismo es una ordenanza sagrada dejada por Jesús para sus seguidores. Esto no significa que el bautismo por sí mismo tenga cualidades de salvación, sin embargo, toda persona que ha sido salva como consecuencia testimonia la obra de Cristo en su vida bautizándose (Mt 28:19; Mr. 16:16; Hch. 2:41; 18:8).
Creemos que el bautismo es un acto de obediencia a Jesús al inicio de la vida espiritual del cristiano, que expresa claramente la voluntad de obedecer los mandamientos dados por Cristo. Por esto mismo, el bautismo siempre se realizó al comienzo de la vida cristiana (Hch 2: 38-41; 8: 12, 13; 9:18; 18:8).
Creemos que el bautismo es un acto público de fe en Cristo, en su obra y en su persona. Desde el principio de la iglesia los cristianos sabemos que bautizarse nos identifica claramente con Jesús, por eso mismo algunos textos en el libro de los Hechos destacan esta enseñanza recibida (Hch.8:16; 10:48; 19:5; Mt. 3:14-15).
Creemos que el bautismo es un acto de unión con Cristo en su muerte y resurrección. Al bautizarse el creyente demuestra estar unido a Jesús. Muere para el mundo y el pecado, sepulta por fe su vieja naturaleza y resucita a una nueva experiencia de vida. La seguridad de la resurrección es también parte de esta doctrina. Así como hemos muerto en Cristo, también resucitaremos un día (Col. 2:12; Rom. 6: 3-8; Gal. 3:27).
Creemos que el bautismo, realizado según los puntos anteriores, incorpora al creyente de forma tácita a una congregación local. Hechos 2:41 así lo parece indicar cuando señala que los tres mil bautizados se “añadieron” al grupo de creyentes, o sea a la Iglesia (Hch.2:41-47; cfr Mt.28:19; Hch. 8:34-37; 16:30-33)
EN CUANTO A LA FORMA
Creemos que el bautismo se debe entender como sumergir o zambullir. El vocablo griego baptisma no fue traducido al idioma español, pero el significado que mejor hace justicia a la intención de Cristo es aquel donde el creyente se sumerge y emerge del agua. Concluimos, entonces, que solo hay bautismo cuando un creyente es sumergido completamente en el agua (Hch. 8:36-39; Hch. 19:3-5; Rom. 6:3-4; Col. 2:12).
Creemos que, de acuerdo a la instrucción entregada por Jesús en Mateo 28:19, el bautismo debe hacerse en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
EN CUANTO A LAS CONDICIONES
Creemos que las condiciones bíblicas para bautizarse son: conversión de una vida ligada al pecado; declaración expresa de fe en la obra de Jesús como salvador; aceptación del señorío de Cristo según las enseñanzas dejadas por Él en el Nuevo Testamento (Hch. 2:38; 3:19; Rom. 10:9-10; Hch. 19:3-5).
Creemos que, siguiendo el punto anterior, los profesantes a ser bautizados deben expresar voluntariamente su decisión a bautizarse, lo que impide a padres o tutores determinar esta voluntad que ha de ser siempre un asunto personal (Hch. 8:12, 13, 36-37; Hch. 2:41).
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