Conoce nuestro credo acerca del origen, importancia, función y destino de la Iglesia.
Dios, en su Palabra escrita, ha revelado a la Iglesia su plan para todas las edades. Ese plan incluye lo que sucederá a la humanidad después que la proclamación del Evangelio finalice. Entender los designios decretados por Dios, en cuanto a los acontecimientos finales, es de vital importancia para nuestro accionar en la tierra así como para alentar nuestro corazón cuando las circunstancias debilitan la fe de la Iglesia. Esto es lo que creemos.
EN CUANTO A SU ORIGEN
Acontecimientos finales, es el tecnicismo teológico con el que denominamos al conjunto de enseñanzas referidas a los sucesos finales, conocida como escatología. La doctrina, en sí, abarca las profecías concernientes al Arrebatamiento de la Iglesia hasta el Juicio del trono blanco.
EN CUANTO A SU ORDEN
El orden de los acontecimientos proféticos que esperamos sigue la siguiente alineación: El Arrebatamiento de la Iglesia, La Gran Tribulación, El regreso de Cristo, El Milenio, La última Rebelión y El gran juicio del Trono Blanco. Este documento describe nuestras creencias siguiendo esta pauta.
EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA
Creemos en la promesa de Cristo de retornar por su Iglesia. El arrebatamiento será un evento exclusivo para los salvados, muy rápido, ocurrido en cualquier momento y donde los muertos en Cristo resucitarán y los santos vivos serán transformados corporalmente antes de ascender al encuentro del Señor en las nubes. Dios nos pide esperar este acontecimiento perseverando integralmente en él. Durante la permanencia de la Iglesia en el cielo, se llevará a efecto el tribunal de Cristo, las bodas del Cordero y la realización de la Cena del Señor (Hechos 1:11; Juan 14:3; Lucas 12:40; Santiago 5:8; Mateo 24:44; 25; 1 Tesalonicenses 4:13-18; 5:2; 1 Corintios 15:52; Rom. 14:10; 2 Cor.5:10; Apoc. 19:7, 9; Luc. 22:15-18).
LA GRAN TRIBULACIÓN
Una vez quitada la Iglesia de la tierra, la humanidad se verá envuelta en un periodo intenso de juicios durante siete años. Todas las naciones gentiles y el pueblo de Israel sufrirán por los terribles juicios derramados por Dios. Durante esa época gobernará la tierra el anticristo, que junto a sus huestes intentará destruir a Israel. Tal acción solo será impedida por el regreso triunfante de Cristo al monte de los Olivos (Daniel 9:27; 12:1; Apocalipsis 3:10; 6-19; Jeremías 30:7-11; Judas 14,15).
EL REGRESO DE CRISTO
El retorno de Jesús, por segunda vez, difiere del arrebatamiento en que este último será un evento sorpresivo, exclusivo de la iglesia y sin que Cristo sea visto por el resto de la humanidad.
En cambio, el regreso de Cristo por segunda vez con la Iglesia, será anticipado de señales claras, tendrá como objeto salvar a Israel de la destrucción y será visto de todos los pueblos. En su regreso, Cristo detendrá al anticristo y al falso profeta y los condenará al castigo eterno; apresará al diablo por mil años y gobernará la tierra junto a los suyos. (Mateo 24:40-41; 25:1-13; Apocalipsis 11:2-3; 12:6; 13:5; 2 Tesalonicenses 1:7-10; 1 Tesalonicenses 4: 13-18; Apocalipsis 20:1-3).
EL MILENIO
Creemos que los mil años serán literales y durante ellos la tierra gozará de paz y prosperidad. Cristo, personalmente gobernará las naciones junto a la Iglesia de forma que este tiempo sea el mejor que la humanidad haya disfrutado en toda su historia. Al final de los mil años, el diablo volverá a su libertad por un breve tiempo, para tentar a las naciones a rebelarse contra Dios. Esta última rebelión será sofocada y Satanás será sentenciado al castigo por toda la eternidad (Apocalipsis 20:1-6; Isaías 11:6; Mateo 19:28; Génesis 49; Deuteronomio 33; Hechos 3:19-21; Isaías 59:20; Zacarías 8:3-4).
EL JUICIO DEL TRONO BLANCO
Aseguramos que Dios juzgará a todas las personas que rechazaron a Jesús con su justicia santa en el último evento señalado en el calendario divino: el juicio del trono blanco. Después de esto Dios recreará todas las cosas y cumplirá sus eternos propósitos (Romanos 2:16; Apocalipsis 20:11-15; Marcos 9:48; Mateo 25:31-34, 41, 46; Judas 6,13; Mateo 13:40-43; Eclesiastés 11:9; Malaquías 4:1; 2 Timoteo 4:1; 2 Pedro 2:9; 3:7).
CONCLUSIÓN
El absoluto control de Dios sobre todas las cosas está claramente demostrado en las enseñanzas antes observadas. Dios ha de juzgar al mundo y con ello demostrará su justicia santa y buena. Para los seguidores de Jesús, su promesa de retorno, ha sido un aliciente permanente para perseverar en las más duras condiciones. Decimos, al igual que el Espíritu: ¡Sí, Ven Señor Jesús! ¡Amén!
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