Conoce nuestro credo acerca del origen, importancia, función y destino de la Iglesia.
La familia es la base que sustenta toda sociedad; su bienestar, estabilidad, santidad y cuidado repercuten en todas las esferas de la vida humana.
ORIGEN DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
Creemos que la familia es la primera institución creada por Dios en el mismo Huerto del Edén (Génesis 2:18, 21-24), y es anterior a cualquier otra institución o gobierno, de tal forma que de ella nace la sociedad. Tal afirmación fue refrendada por el propio Jesús en Marcos 10:6-9.
Como acto constituyente de la creación, y revisada por Dios en el séptimo día, cuando Él vió que todo lo creado era bueno en gran manera, podemos señalar con toda seguridad que el matrimonio y la familia son una bendición para el hombre y la mujer, más aún cuando se realiza entre creyentes comprometidos con el Señor.
El matrimonio sometido a la voluntad de Dios, es un espacio de ayuda mutua, de compañía, cuidado, fidelidad y confianza (Génesis 2:18); además, es el lugar en el que terminamos de madurar y pulir nuestra personalidad en la relación diaria con el cónyuge.
NATURALEZA DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
Visto su origen, podemos señalar que la familia nace en el matrimonio, al momento en que el hombre biológico se une a la mujer biológica, diferentes pero complementarios tanto emocional como físicamente y con el potencial de multiplicación señalado en Génesis 1:27-28 RVC “ Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra!”… Según las Sagradas Escrituras esa unión genera “una sola carne” (Génesis 2:24), señalando el enlace íntimo y espiritual que se produce entre el hombre y la mujer. Es una nueva creación que busca el bien común.
Entendemos que por diversas situaciones existen distintos modelos de familia, como las extendidas (en las que un grupo familiar está conformado por el matrimonio, los hijos y otros parientes) o monoparentales (en la que solo hay un padre o madre), lo que no impide reconocer el modelo original conformado en Génesis, donde un hombre y una mujer biológicos procrean y cuidan de su descendencia. Creemos que cualquier conformación familiar que subvierta el modelo original está en contraposición a la voluntad de Dios.
EL MATRIMONIO COMO FIGURA DE ALIANZA ENTRE DIOS Y SU PUEBLO
La importancia del modelo original es ratificada en el uso bíblico del matrimonio como una figura de la alianza entre Dios y su pueblo, entre Cristo y la iglesia. Lo muestra la Escritura en diversos pasajes, tanto del Antiguo como el Nuevo Testamento (Isaías 54:5-6; Jeremías 31: 32b; Efesios 5:25, Apocalipsis 19:7). Por tal motivo, el matrimonio cristiano tiene la responsabilidad de reflejar el amor y fidelidad de Cristo hacia su iglesia y de la iglesia hacia Cristo, en una relación de exclusividad y consagración total hacia el amado.
Las Escrituras señalan que el marido es la cabeza de la esposa, así como Cristo lo es de la Iglesia; esto significa que le ha sido delegada una responsabilidad de liderazgo, protección y servicio espiritual, afectivo y material por la familia, que se legitima como lo hizo Cristo: a través de la entrega, el sacrificio y el amor (Efesios 5:23-33; 1 Corintios 11:3; 1 Timoteo 5:8). Es necesario aclarar que el principio de cabeza no implica un orden de jerarquía o dignidad, sino de ordenamiento y responsabilidad ante Dios por la esposa y los hijos.
La mujer comparte activamente la autoridad en la administración, como se resalta en el pasaje de Proverbios 31:10-31. Además, se le otorga el significativo rol de ser la compañera idónea de su esposo, colaborando plenamente en la realización de la misión que se le ha encomendado, como se describe en Génesis 2:18; 1 Pedro 3:1-6 y Tito 2: 4-8. Asimismo, desempeña con nobleza la función esencial de concebir y dar a luz a los hijos, contribuyendo así al continuo ciclo de la vida.
LOS HIJOS
La consecuencia de la unión señalada en Génesis 1:27-28, es que los hijos son parte de la familia. Creemos que su crecimiento, cuidado y educación son una encomienda que primeramente Dios entrega hacia los padres, quienes deben guiar a sus hijos en sabiduría y amor para no provocar en los hijos amargura y prepararlos para la vida adulta y la vida espiritual (Proverbios 19:18; Proverbios 22:6; Efesios 6:4). Por lo tanto, no es el Estado o alguna institución la que tiene esta responsabilidad, sino que ha sido entregada a los progenitores y la familia. Respecto de los hijos los padres son la autoridad delegada por Dios, por lo tanto, la Escritura instruye a los hijos a honrar (en todo tiempo) y obedecer a sus padres (Éxodo 20:12; Proverbios 23:22; Proverbios 19:26; Efesios 6:1-2), la obediencia a este principio trae bendición.
LA SEXUALIDAD
La sexualidad es un don de Dios entregado en el principio de la creación al hombre y la mujer para ser disfrutado en el matrimonio (Génesis 1:28). Como toda creación de Dios es una bendición si es practicado de acuerdo al modelo divino, esto es: dentro del matrimonio, entre un hombre y una mujer y de mutuo acuerdo, respetando los deseos y necesidades de cada cónyuge (1 Corintios 7:1-5; Hebreos 13:4). Entendido así, la sexualidad es un recurso de amor que une a la pareja.
CONCLUSIÓN
Vista su importancia, es deber de cada cristiano, de la iglesia y la sociedad en su conjunto, cuidar del matrimonio y la familia de acuerdo al modelo bíblico entregado en las Sagradas Escrituras.
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