Conoce nuestro credo acerca de la salvación por gracia en Cristo.
En cuanto al hombre y su estado de pecado
La humanidad toda está bajo pecado, primero por tener de nuestros padres Adán y Eva una naturaleza de pecado (Rom.5:15-19); segundo, porque cada individuo, por su propia voluntad e inclinación natural, elige pecar faltando al propósito con el que fue creado, empeorando su calidad de vida y asegurando su estado de pecado (Rom.3:9-18). Finalmente, este estado se hace así mismo condenable cuando el hombre rechaza la posibilidad de ser salvo recibiendo a Cristo (Juan 3:18-19). Respecto a las personas que no llegan a ser conscientes (infantes, no nacidos y otros), creemos que ellos no están bajo condenación. (Deuteronomio 1:39; Mateo 18:3-4; Lucas 18: 16-17).
En cuanto a la salvación de Dios ofrecida a los hombres
Creemos que Dios, en su infinito amor, planeó la salvación para el hombre al decidir encarnarse como un ser humano (1 Tim. 3:16; Juan 1:14; 1 Ped. 1:20), morir, resucitar y ascender (1 Cor. 15.3-4) logrando así nuestra salvación (1 Cor. 6:20; Rom.5:9), que es explicada en las Escrituras como una expiación (Rom.3:25), una reconciliación (Col.1:20), una redención (Gal.3:13), una propiciación (1 Juan 2:2), una justificación (1 Cor. 1:30), una regeneración (Tit. 3:5) y una santificación (1 Cor. 6:11)
En cuanto a los alcances de la salvación ofrecida
El sacrificio de Cristo fue ofrecido por todos los seres humanos (2 Cor.5:14); su eficacia fue total pues no se necesita de nada más para ser salvos (Heb.7:27; 9:26); cubre de manera completa los pecados de quienes aceptan a Jesús (Col.2:13); su eficacia perdura por toda la eternidad (1 Juan 2:2; Heb.7:25)
En cuanto al acceso a esta salvación
Creemos que la salvación operada en Cristo es un don de Dios ofrecido a todos los seres humanos (1Ti. 2:4; Rom 5:15; Ef. 2:8) y que es la iglesia la que lleva la buena noticia para que todos tengan oportunidad de venir a Cristo (Mar. 16:15; Hch. 1:8). Creemos también, que el Espíritu Santo es el que convence al ser humano de su pecado (Juan 16:8).
En cuanto a la manera de acceder a la salvación
La persona que escucha el Evangelio de Cristo, cree con un corazón arrepentido y voluntariamente confiesa que acepta los términos ofrecidos por Dios recibe de las Escrituras la certeza de la salvación y comienza a vivir una nueva vida en Cristo (Rom 10:9-13; 2 Cor. 5:17)
En cuanto a la forma de permanecer en salvación
Hemos enseñado que la Gracia de Dios está al alcance de toda persona y mucho más de quienes han recibido a Cristo en sus vidas. Esta Gracia permite que tengamos todo a nuestro favor para vivir una vida abundante en victorias y progreso cristiano, de modo que la naturaleza de pecado permanezca en destrucción (1 Ped. 1:5; 2 Ped. 1:3-4; Rom. 5:2, 17)
En cuanto a la posibilidad de perder la salvación
Hemos dicho que la misma libertad que usamos al momento de recibir el don de Dios, debe ser utilizada toda la vida para vivir en obediencia a la Palabra de Dios, de lo contrario será cada uno responsable al manchar y repudiar la sangre preciosa de Cristo por medio de la cual fuimos salvos (Heb.10:29; 2:1-3; 6: 4-6; Gal. 5:1, 13; Mt. 10:22) teniendo como consecuencia el perder la salvación. Esta posibilidad está explicada, por ejemplo, en el texto de Hebreos 2:1, cuando el autor cita el término griego pararreo traducida como deslizar, perder el rumbo, extraviarse, desviarse y apartarse del camino.
Reflexiones entorno al debate
Si reflexionamos que estamos ante una disputa de siglos y siglos, que cada cierto tiempo vuelve a florecer con mayor o menor fuerza y que toma ribetes de discordia permanente, parece casi imposible solucionar en poco tiempo lo que han sido casi quinientos años de debate. Al respecto no buscamos solucionar dicho conflicto, sin embargo nos parece vital alcanzar una posición bíblica clara, y aceptada por nuestros ministros e iglesias. El rescatar nuestra tradición de enseñanza nos ha servido para enfocarnos en qué hemos creído y predicado en estos años.
Al mirar que estamos ante una discusión teológica, que desde su inicio ha dividido a los creyentes en dos posturas opuestas, y que no ha ofrecido una respuesta o solución que satisfaga completamente a unos y otros, seguramente no tendremos una solución final que deje satisfechos a todos. Sin embargo nuestro deber es tener convicciones bíblicas fuertes que nos sean comunes, y que prediquemos con vitalidad.
En el momento de revisar los textos bíblicos que defienden cualquiera de las dos posiciones, observamos que la abundancia de ellos nos asegura que cualquier posición asumida tendrá confrontación, este es un choque inevitable.
Elementos a considerar:
1. No se pueden desconocer términos que la Biblia ocupa en su lenguaje, tales como predestinación, gracia, presciencia y otros. Sin embargo, la forma en que interpretamos tales términos puede llevarnos a posiciones distintas y hasta equivocadas. En este sentido decimos que la predestinación es una obra soberana de Dios, que le corresponde por ser lo que es; sin embargo, no vemos que Dios haya decidido, en un ejercicio único, sentenciar el destino de unos pocos para salvación y de otros muchos para perdición. Interpretamos la predestinación como una prerrogativa resultante de su presciencia o conocimiento anticipado de las cosas (1 Ped. 1:2; Hec.2:38). De modo que esta se explica en función de la presciencia o providencia de Dios. De acuerdo a lo que Pablo escribe a los efesios, Dios conoció de antemano a quienes iban a creer en Cristo para salvación (Efesios 1:4-5). Su atributo de eternidad le permitió saber de antemano las cosas y guiarlas para que su propósito eterno de comunión fuera cumplido (Ef. 1:11; 3:11) Así el orden es planteado en Romanos 8:28-30 >conocer >predestinar >llamar >justificar >glorificar.
2. La libertad humana es un acto soberano de Dios por medio del cual hizo al hombre libre para adorarle, que es el propósito con el cual creó la humanidad (Ef. 1) Sobre esa libertad Dios espera que el hombre tome decisiones sujetándose a su voluntad (Gén 3:3). La libertad no es un logro humano ni un derecho sino un acto creativo de Dios. Así las cosas, Dios siempre usó el modelo del Huerto del Edén para toda la historia humana: que el hombre libremente escogiera su voluntad aun sabiendo que lo opuesto era también una opción (Gal. 5:13) Las facultades de esa libertad son plenamente observables en pasajes como Romanos 10:8-17 donde el apóstol señala que el mensaje evangélico tiene que ser primero oído y luego creído. La posibilidad ofrecida se da siempre en el relato para todos, “porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo” y una vez más “la Escritura dice: «Todo aquel que cree en él, no será defraudado.» (v.11,13 RVC)
3. La posición calvinista tiene problemas que resquebraja con mayor fuerza el mensaje general de las Escrituras.
a) Distorsiona la persona de Dios en sus atributos de amor y misericordia.
b) Coloca mayores dificultades a ciertos pasajes de la Biblia, como Efesios 1:13 donde se señala: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”, donde el orden natural (igual que en Rom 8) es habiendo oído y creído, fuisteis sellados. El calvinismo asegura que Dios regenera primero y luego concede la fe para ser salvo, esto por efecto de la depravación total del hombre.
c) Diluye la pasión evangelizadora que en nuestra perspectiva es la solución divina al alcance de todos los seres humanos. (Mar.16:15)
4. Se puede considerar ambas posiciones como las líneas de una vía férrea. Las dos corren de manera paralela pero jamás se juntan, su separación es necesaria para sostener los carros que correrán sobre ella. Solo al mirar el infinito, parece que en el horizonte llegarán a ser una sola. Posiblemente ese horizonte nos recuerde el cielo, lugar donde nuestras dudas serán despejadas completamente y conoceremos en perfección (1 Cor. 13:12).
5. Nuestra iglesia ha predicado, desde siempre su mensaje evangelizador creyendo que la oportunidad de ser salvos es para todos los hombres. Tal mensaje nos parece justo y fértil de proclamar. Dios sabe quiénes han de creer.
6. Para la pregunta ¿la salvación se pierde o no?, algunas respuestas posibles serían:
a) Para nosotros la seguridad de la salvación no proviene de una elección incondicional ni selectiva de Dios, sino de una predestinación “en” Cristo (Ef.1:4-5). Significa que Dios ha dispuesto todo a nuestro favor para que la salvación sea una realidad vivificante. Entonces ¿Quién nos puede asegurar que podemos perder nuestra salvación si perseveramos siendo fieles hasta el fin? (Mt 24:13).
b) Para nosotros, la seguridad de la salvación proviene de haber recibido la Gracia abundante y no de una decisión arbitraria de Dios. La Gracia es la fuente poderosa que distribuye al Espíritu Santo al creyente la capacidad para vivir y reinar. De manera alguna es un tipo de seguro que cubra la opción de seguir pecando, sino que es la garantía de que la victoria sobre el pecado es totalmente posible (Rom.5:17, 21).
c) Cuando una condición de vida en pecado hace perder la salvación, o si existe un
pecado que no puede ser perdonado (1 Juan 5:16-17; Mat.12:32) entonces cometer tal pecado nos deja en una posición indefendible (Heb. 6:4-6). No se puede recuperar lo que ya no está. La Biblia advierte seriamente que la posibilidad de apostatar de la fe es real (1 Timoteo 4:1).
Conclusión:
El trabajo de la comisión ha procurado establecer en este documento los puntos principales relacionados con esta importante doctrina. De allí que no hemos entrado en detalles o definiciones de palabras que creemos son de la comprensión de la mayoría.
La forma de exponer los puntos, a veces ocasiona ciertos grados de confusión, por lo que será necesario leer con detención y teniendo en cuenta que cada punto es complementario de otro, por lo que debe leerse como un todo.
La doctrina de la salvación es la pieza clave de nuestra vida de Fe. Errar en sus planteamientos fundamentales es la peor tragedia que puede acontecernos. Por eso vale la pena volver a citar nuestra línea principal de pensamiento:
● El Hombre está absolutamente perdido y por eso requiere de salvación.
● La salvación fue planeada completamente por Dios.
● El costo de la salvación fue la obra completa de Cristo muerto y resucitado.
● El acceso a la salvación es por gracia, equivale a un regalo de Dios.
● Dios nos pide arrepentimiento y fe en la obra de su Hijo para hacernos salvos.
● Vivir bajo la Gracia de Dios perseverando en fe es vital para el creyente.






